El 75% del cuerpo de un adulto está compuesto de agua. Este porcentaje, sin embargo, es bastante mayor cuando nacemos, entorno a un 90-95% por ciento, y menor durante la vejez, 60-65%. Este hecho demuestra que conforme vamos creciendo (envejeciendo) nuestro cuerpo se va secando.

Por otro lado, como señala la doctora Esther Del Río en varias de sus investigaciones publicadas en la revista Dsalud, el agua que corre por el interior de nuestro cuerpo no es como el agua que encontramos en la naturaleza, si no que está compuesta de cristales líquidos en forma de clatratos. Cuando bebemos agua, nuestro cuerpo la transforma inmediatamene en agua cristal líquido y, gracias a esta composición, facilita la transmisión de información a través de nuestro organismo contribuyendo a la regeneración de los tejidos alterados y restableciendo la secuencia de información entre las células.

Para asegurar el correcto traslado de información por todos los órganos y la adecuada hidratación de las células es importante mantener un elevado porcentaje de agua en nuestro cuerpo. De hecho, como también afirma la doctora Ether Del Río, la deshidratación es una de las principales causas de muchas enfermedades y por ello es tan importante el consumo abundante de agua para el cuidado de la salud.

Dependiendo de la edad, sexo, el clima donde vivas y el ejercicio que realices, los médicos recomiendan tomar entre 2 y 3 litros de agua al día. El 20% aproximadamente vendrá de los alimentos que ingerimos y el resto de las bebidas.